martes, 28 de mayo de 2013

Nuestra deuda con el mundo: un encuentro con Dios


Bill Jhonson - Cuando el Cielo invade la Tierra

La unción del Espíritu Santo es una presencia real sobre nosotros para el ministerio.  El propósito de la unción es hacer natural lo sobrenatural.

La promesa del pacto de Dios: "estaré contigo" siempre ha estado relacionada con la necesidad de valor que tiene el ser humano para enfrentar lo imposible.  No hay dudas de que la presencia de Dios es lo que nos da gran consuelo y paz.

Pero la presencia de Dios siempre fue prometida a sus elegidos para darles seguridad al enfrentar las circunstancias cuando éstas no son del todo favorables.

Él es el gran tesoro de la humanidad.  Siempre lo será.  Esta revelación es la que permitió las proezas del apóstol Pablo.  Es lo que fortaleció a un rey llamado David para que arriesgara su vida con el fin de transformar el sistema de sacrificios y adoración.  Moisés, el hombre que fue enviado a enfrentar a Faraón y sus magos endemoniados, necesitó esta seguridad.  Todos ellos necesitaron una confianza increíble para cumplir sus llamados...

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