viernes, 30 de noviembre de 2012

El vino del matrimonio


Ps. Byron Sales Curiel

Juan 2:1-10

"Al tercer día se celebraron unas bodas en Caná de Galilea... fueron invitados a las bodas Jesús y sus discípulos.  Y faltó el vino." Juan 2:1-3

Intro...

La boda... el inicio del matrimonio.  Tanto la boda y el matrimonio deberían ser motivo para celebrar y estar felices.  Desde el inicio de los tiempos, el Plan de Dios fue que hombre no estuviera solo, eso habla de que el matrimonio siempre estuvo en su mente.

El vino, un elemento que en la Biblia es figura de gozo.  Es lamentable cuando las cosas no se hacen con alegría y sino por obligación, cuando se no hacen de buena manera, sino de una manera cargosa.  El matrimonio que se supone debe ser una institución llena de gozo y alegría puede con el tiempo puede  perder el vino, el gozo.  Cómo se recupera el vino en el matrimonio?

Invitación

Juan 2:2 "fueron invitados a las bodas Jesús y sus discípulos."

No se dice nada de los novios, ni sus nombres se mencionan, pero en lo que sí se hace énfasis es el hecho que se preocuparon que su lista de invitados estuviera Jesús y sus discípulos.

Es mucho más fácil tener un matrimonio feliz y bendecido cuando Jesús es invitado a estar en él.

Eclesiastés 4:12 "uno que prevalece contra otro, dos lo resisten, pues cordón de tres dobleces no se rompe pronto"

Cada miembro del matrimonio y de la familia debe invitar a Jesús a entrar en sus vidas.  Su cónyuge no lo hará feliz, únicamente Jesús al entrar en sus vida.

Luego de la salvación, la vida miserable, limitada, fracasada, tanto personal como matrimonial, tan solo es una opción.

Isaías 1:18-19 "Venid luego, dice Jehová y estemos a cuenta: aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.  Si queréis y escucháis, comeréis de lo mejor de la tierra".

Hebreos 6:9 "Pero en cuanto a vosotros, amados, estamos persuadidos de cosas mejores, pertenecientes a la salvación..."

Dificultad

Juan 2:3  "y faltó vino"

El vino como se menciona al inicio, era símbolo de gozo y alegría, pero éste faltó en la boda.

Lamentablemente en la vida y en el matrimonio los problemas  una posibilidad sino una responsabilidad sino una realidad.

No se trata de asumir una actitud de quitarse toda responsabilidad de alguno de los cónyuges.  No son "tus problemas", sino "nuestros problemas".

En el matrimonio enfrentaremos problemas vinculados con la relación en pareja, con los hijos, con los hijos, con las finanzas, con la enfermedad, etc.

Los problemas no se resolverán con el simple hecho de ignorarlos y haciendo como no existieran.  El proceso par resolverlos es reconocerlos, hablar de ellos, ponerse de acuerdo, afrontarlos juntos y con la ayuda de Dios resolverlos.

Obediencia

Juan 2:5-7 "Su madre dijo a los que servían: -haced todo lo que él os diga... Jesús les dijo: -Llenad de agua estas tinajas.  Y llenaron las llenaron hasta arriba.  Entonces les dijo: -Sacad ahora un poco y presentadlo al encargado del banquete.  Y se lo presentaron".

Estoy convencido de que el milagro de Jesús no se hubiera concretado si los servidores no hubieran obedecido las instrucciones de Jesús y su madre.

El éxito en el matrimonio es obedecer a Dios y a los principios establecidos en Su Palabra.  En la obediencia está la bendición.

Es mucho más fácil alcanzar un matrimonio en armonía, cuando cada uno obedece y cumple el papel que se le ha asignado.

Colosenses 3:18-22 "Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.  Maridos, amad a vuestras mujeres y no seáis ásperos con ellas.  Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor.  Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que se desalienten.


1a. Pedro 3: v.1 "Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, para que también los que no creen a la palabra sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas...

v. 7  ...Vosotros maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones  no tengan estorbo.

Leyendo entre líneas los pasajes bíblicos anteriores concluimos que la tarea de la mujeres casadas es sujetarse, reconociendo y someterse voluntariamente a la autoridad de sus esposos, la consecuencia de bendición es que serán testimonio para la evangelización de las personas no creyentes.

Por otro lado, la orden de los maridos, es amarlas y tratarlas con la consideración especial.  No solo se trata de decírselo sino demostrárselo con actos y muestras de amor, la consecuencia de bendición es que nuestras oraciones no tendrán estorbo.  Ningún suegro molesto por el mal trato de su hija, atenderá cualquier petición de su yerno.

A los otros miembros de la familia como los hijos se les ordena la obediencia y la honra, y la bendición a su cumplimiento es larga vida y éxito en los emprendimiento (Efesios 6:1-2).  Finalmente a los padres se les pide buen trato a los hijos y la bendición es que no se desalentarán están entusiasmados  y felices por pertenecer a la familia.

Expectativas

Juan 2:9-10 "Cuando el encargado del banquete probó el agua hecha vino, sin saber de dónde era (aunque sí lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua), llamó al esposo y  le dijo: -Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ha bebido mucho, el inferior; sin embargo, tú has reservado el buen vino hasta ahora".


El mayor enemigo del matrimonio no es la infidelidad, sino la rutina, la infidelidad es la consecuencia de ésta.

Como matrimonio y familia propónganse hacer cosas diferentes, atrévanse a soñar por cosas mejores, por realizar juntos proyectos.

Las personas que se suicidan no son aquellas que dejaron de tener razones para seguir viviendo.  No maten su matrimonio.

Creen expectativas en la vida, trabajen en metas en común y que éstas sean ambicionas.  Lo mejor de su vida y matrimonio está por venir.

En resumen...

Si en tu vida y matrimonio se ha acabado el vino, la separación o divorcio no es la solución, la solución empieza invitando a Jesús a estar en tu vida y matrimonio.  Desempeñar el papel que Dios en la Biblia no ha asignado, enfrentando las dificultades justos, vencer juntos la rutina y esforzarnos por tener buenas expectativas para nuestro matrimonio.



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