lunes, 24 de septiembre de 2012

Misión SOS: Haz tu lo mismo


Ps. Byron Sales Curiel

Al ser cuestionado por un experto en la ley, sobre quién era su prójimo, Jesús a través de una parábola, no solo da respuesta a su pregunta, sino que le ilustra lo que implica compadecerse y hacer misericordia a los demás.

Jesús respondió: -Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones.  Le quitaron la ropa, lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto.  Resulta que viajaba por el mismo camino un sacerdote quien al verlo, se desvió y siguió de largo.  Así también llegó a aquel lugar un levita y al verlo se desvió y siguió de largo.

Pero un samaritano que iba de viaje llegó a donde estaba el hombre y viéndolo, se compadeció de él.  Se acercó, le curó las heridas con vino y aceite y se las vendó.  Luego montó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó.


Al día siguiente, sacó dos monedas de plata y se las dio al dueño del alojamiento.  "Cuídemelo le -dijo- y por lo que gaste usted de más, se lo pagaré cuando yo vuelva".  Cuál de estos tres piensas que demostró ser el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? - El que se compadeció de él -contestó el experto en la ley.  - Anda entonces y haz tu lo mismo - concluyó Jesús. Lucas 10:30-37 NVI

De la parábola de Jesús, identificamos algunas implicaciones de amar al prójimo.

Ver más allá...

Compadecerse de las personas necesitadas, es ver más allá de mis propios problemas o limitaciones y ver a otros en situaciones más difíciles que las mías.

Tanto el sacerdote como el levita de la historia, vieron al hombre tendido en el suelo, pero siguieron de largo, por qué? porque tal vez tenían sus propios problemas, sus propias preocupaciones, seguramente iban tarde para atender sus cargadas agendas, porque solo tienes tiempo para hacer aquellas cosas que te son prioridad en la vida.

Ante la necesidad de los demás, regularmente solemos hacemos los indiferentes, fingimos demencia [los locos].  Pero, como reaccionarias si quien necesita tu ayuda es un alto dirigente, alguien en autoridad, alguien famoso, alguien a quien tu admiras, tu líder, tu pastor? que tal Jesús mismo?  Como lo atenderías? te esmerarías por hacer lo mejor por él? Considero que sí.

Por eso es mucho más fácil, responder a la necesidad ajena, cuando a quien vemos reflejado en la personas necesitada es a Jesús!, increíble? exagerado? deja que Jesús mismo te lo explique.

... porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, fui forastero y me recogisteis, estuve desnudo y me vestisteis; estuve enfermo y me visitasteis; en la cárcel y fuisteis a verme.  Entonces los justos le responderán [a Jesús],  cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento  y te dimos de beber? y cuando te vimos forastero y te recogimos o desnudo y te vestimos?  o cuando te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?

Respondiendo el Rey, les dirá "De cierto os digo que en cuanto lo hiciste a estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis".  Mateo 25:35-40 RV95

No basta solo tener lástima

La compasión nos debe impulsar a hacer algo... algo para ayudar a los más necesitados.  Sin embargo , a veces no hacemos nada porque nos preguntamos:  Qué puede hacer lo "poco" que podemos hacer por los demás?".  Puede hacer mucho, no es lo que des, sino el impacto que causas [en el necesitado y los demás] con tu actitud de ayudar. 

Una mamá con su hijo de nueve años, acudieron como cada domingo a la iglesia, ese día el Pastor habló sobre la ayuda a los demás y pasó una imágenes de niños enfermos y con cuadros de desnutrición por el hambre, antes que el ministro terminara su sermón, aquel niño metió su mano a su bolsillo y tomó las monedas que tenía y le preguntó a su mamá a cuántos niños podría ayudar aquel dinero, ella le respondió a varios niños ni pequeño.  Sacó su billetera y sacó el único billete de Q. 20.00 [US$. 2.5], y mostrándoselo a su mamá, preguntó: y si lo doy todo? -cambiarías al mundo!

Al final del Servicio, cuando el pastor invitó a dar las donaciones para los necesitados, aquel niño paso, no llorando ni con los ojos cerrados, sino observando aquellas imágenes, y antes de que se hiciera la despedida general, el niño salió corriendo hacia el auto, tomó el juguete de avión te llevaba consigo porque era su favorito, y salió corriendo a una casa que estaba a poca distancia de la iglesia, era la casa de una familia pobre que también tenía un hijo más o menos de su edad, el verlo le dio su juguete.

Su mamá, salió de la iglesia y vio aquella escena,  espero a su hijo venía de regreso, lo abrazó, Lo di todo mami!.

A veces, perdemos la perspectiva de todas cosas y bendiciones que tenemos y gozamos, por tener nuestro enfoque en "todo lo que aún nos falta por tener o conseguir".

Comparte tus bendiciones con otros menos afortunados que tu, y cambia el mundo, su mundo!

Dios recompensa cuando ayudamos

Aunque no debería ser nuestra motivación para ayudar a otros, es un hecho innegable que cuando lo hacemos, Dios se ocupa de nuestras necesidades.

El alma generosa será prosperada:  el que sacie a otros también será saciado. Proverbios 11:25 RV95

Servir al pobre es hacerle un préstamo al Señor; Dios pagará esas buenas acciones. Proverbios 19:17 NVI 

Permítete ser el medio que Dios utilice para ayudar y bendecir a otros.  Nunca te quedarás si nada!,  ni para tus necesidades, ni para seguir ayudando a los demás, porque... dando es como se recibe.

Llamarás, y el Señor responderá; pedirás ayuda y Él dirá: Aquí estoy!.  Si desechas el yugo de opresión, el dedo acusador y la lengua maliciosa, si te dedicas a ayudar a los hambrientos y a saciar la necesidad del desvalido, entonces brillará tu luz en las tinieblas, y como el medio día será tu noche. 

El Señor te guiará siempre; te saciará en tierras resecas y fortalecerá tus huesos.  Serás como jardín bien regado, como manantial cuyas aguas no se agotan.  Tu pueblo reconstruirá las ruinas antiguas y levantará los cimientos de antaño; serás llamado "reparador de muros destruidos", "restaurador de calles transitables". Isaías 58:9-12 NVI

En resumen...

Imitemos la actitud la actitud del buen samaritano, quien es la figura de Jesús, quien no criticó, ni ignoró la necesidad del hombre mal herido, figura nuestra, sino que bajando de su cabalgadura  y acercándose al suelo, se ocupó de él para curarlo y cuidarlo.

Es interesante el hecho, que lo que usó el buen samaritano para sanar fue: Vino y Aceite.  Si hemos determinado ayudar al necesitado, no solo ocupémonos de su necesidad física o material, sino seamos  también agente de cambio de su vida, al hacerlo con gozo [vino] y con la manifestación del Espíritu Santo [aceite].

El pasaje bíblico concluye, cuando Jesús hace este desafío y demanda: Anda entonces y haz tu lo mismo.




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