viernes, 17 de junio de 2011

Una cruz, distintas miradas 2: La esposa de Pilato, encuentro silencioso


Se ha dicho que las mujeres son poseedoras de un sexto sentido, ese que les permite ver, detectar o percatarse de algo que los hombres no perciben de buenas a primera.
En el relato bíblico encontramos frente a la Cruz a una mujer que lejos de tener un sexto sentido, ha experimentado un encuentro silencioso con el portador de ella, de esto dan cuenta las palabras del Evangelio donde se lee lo siguiente:
"Justo en ese momento, cuando Pilato estaba sentado en el tribunal, su esposa le envió el siguiente mensaje: 'Deja en paz a ese hombre inocente. Anoche sufrí una pesadilla terrible con respecto a él'" Mateo 27:19 (NTV - Nueva Traducción Viviente)

Claudia Prócula es el nombre que se ha asignado en las fuentes de la Historia a esta mujer y es mencionada en las Escrituras solamente una vez. No sabemos si conocía personalmente a Jesús, no sabemos si fue su seguidora luego de ser crucificado, no sabemos si estaba en el círculo de las mujeres ricas que eran discípulas de Jesús, no sabemos nada más de ella; lo único de lo que tenemos certeza es que no pudo dormir tranquila por causa de Jesús. Los sueños, mi amigo, suelen ser variados y de vez en cuando Dios el Eterno creador, se vale de ellos para advertirnos, guiarnos o llamar nuestra atención. Claudia Prócula había tenido no el mejor sueño a mi entender, Jesucristo el Señor, el mismo que sería puesto frente a su esposo, de alguna u otra manera se estaba dando a conocer a esta mujer; no era un fantasma, no era el producto de su imaginación, era el mismo Señor Jesucristo.

Usted y yo sabemos que algunos sueños, específicamente las pesadillas son un estado en donde efectivamente experimentamos todo de forma casi real. Lo que allí nos sucede está en tiempo real, el cansancio, el miedo, el dolor que en medio de ello se experimenta es real, al punto que muchas veces hemos despertado sollozando o gritando o asustados o llorando o muy cansados y es en ese momento que logramos darnos cuenta que sólo era un sueño. La vivencia de la mujer de Pilato, no es menor, su pesadilla no es una más, no es común, esta era un advertencia puntual, era un llamado a detenerse, era un aviso para comprender que el ajusticiado no era cualquier persona, no era un simple revolucionario, no era un delincuente común; el prisionero que sería condenado era Justo, sin tacha, perfecto, santo, el mismo Hijo de Dios.
La vivencia de Claudia Prócula, tiene que haber cambiado en ella la forma de ver las cosas, sin duda su vida nunca más sería la misma. Si se convirtió al cristianismo nunca lo sabremos, pero lo que sí sabemos es que habiendo experimentado este encuentro silencioso en medio de la estrellada noche y en el desarrollo del más grande sueño vivido, la impulsó a hablar sin temor y declarar que Jesús es el Justo.

Mi amigo, ¿qué le motiva para seguir viviendo? ¿cual es el motor impulsor que lo mantiene a flote? ¿la familia, los hijos, el trabajo, su esposa, sus amigos? Creo que debemos realizar un profundo chequeo en nuestro corazón, si Jesús no nos ha incomodado para darnos cuenta que Él es precisamente el Justo Hijo de Dios que nos ama y ha manifestado su amor y justicia en favor nuestro, es preciso aquí y ahora que doblemos el corazón ante Él reconociendo que le necesitamos.

No esperes que en las últimas horas de vida tu conciencia te amoneste de lo malo y no alcances a decir "Señor, sálvame". Es mejor despertar ahora y reconocer cuanto necesitas de Jesucristo, de su amor y de su perdón. El ejemplo de Claudia Prócula, mujer de Poncio Pilato, es formidable porque una vez que ella tuvo este encuentro silencioso con Jesús, no dudó en compartirlo con su esposo, que era al más cercano que tenía.

La pregunta concluyente que aquí calza es la siguiente: ¿Si te sucede a ti, harías lo mismo?


Por Escriba Diligente - Chile
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