domingo, 19 de junio de 2011

Feliz dia del Padre


Para algunos, este día del Padre es un día alegre y de celebración, mientras que para otros es un día triste, de luto y de sentimientos encontrados… Quisieran cerrar y abrir los ojos y que el día ¡haya terminado ya! Hoy me pongo en los zapatos de todos aquellos que no tienen a su padre terrenal cerca o que ni siquiera saben dónde está.

Quizá estas son algunas de las preguntas que rondan su mente: ¿Cómo celebrar a un padre ausente? ¿Cómo puedo creer en un Dios que no veo? ¿Dónde está el héroe de mi infancia? La respuesta está en tus “buenos recuerdos”, en la sonrisa del día que naciste... Y me puedes refutar diciendo que no tienes memoria de ello pero sé que desde el cielo, tu Padre Celestial estuvo contigo en tus primeros pasos.

Esta semana recibí muchos correos donde me decían cosas como esta: yo no pedí nacer, no creo que Dios perdone tantos pecados que he cometido, lo que pasa es que no sabes todo lo que he hecho. A ti, que piensas esto, El te dice: “A pesar de todo, Señor, tú eres nuestro Padre; nosotros somos el barro, y tú el alfarero. Todos somos obra de tu mano” Isaías 64:8    

Un a pesar de todo en este día hace la diferencia, puede que no lo busques tanto como Él a ti pero el Padre fue quien te formó, tú eres su obra y te ama tal como y como eres.

El problema es que desde muy pequeños, vemos en nuestro padre terrenal la imagen del Padre Celestial y le pasamos la factura al Padre de aquellos errores, defectos y carencias que vimos en nuestro padre terrenal. ¿Wenddy, qué quieres decir con eso? Nada nuevo, simplemente que es como si hubiésemos crecido con un vacío con forma de papá y como nuestra naturaleza es siempre buscar un culpable… Inconscientemente culpamos al Padre Celestial de nuestras carencias pero déjame contradecirte porque la Biblia nos dice: “Aunque mi padre y mi madre me abandonen,  el Señor me recibirá en sus brazos”  Salmo 27:10 NVI

Así que POR FAVOR, abre bien los ojos y lee esto con atención: “Aún cuando todos te puedan fallar y, más aún, en este momento sientas un abandono porque ya no lo tienes a tu lado… siempre siempre tu Padre Celestial desde el cielo te recibe en sus brazos. Él acepta tus regalos, tus poesías, ve tus logros y vez tras vez te perdona, cree en ti más de lo que tú mismo crees en ti”.

El salmista Danilo Montero dijo: “El Padre es más grande que todo… Su amor es más grande que el amor de los hombres, su ayuda es más grande que tu necesidad y su perdón es más grande que el peso de tus pecados”. Con todo esto, ¿podrías decirme si no existen mil y un motivos para darle gracias Dios por ser nuestro Padre?

En el Antiguo Testamento, el término hebreo para padre es “abba”, que significa “papito”.  En el Nuevo Testamento, el término griego para padre es “Pater”. Estos dos términos léxicos denotan conceptos como: origen, persona que alimenta a otros, sostén, soporte, fundador y protector. Es decir que el padre es el origen o la fuente de recursos, quien defiende y sostiene todo lo que proviene de él. Además, la palabra “Padre”, aparece 245 veces en el Nuevo Testamento, pues fue la palabra favorita de Jesús para referirse a Dios.

En conclusión, mis queridos amigos, Padre es quien invierte su vida, sus habilidades y recursos en los hijos que engendró o adoptó. Tú, como hijo, no te puedes adoptar a ti mismo sino que es nuestro Padre Celestial quien nos adopta, nos da un nombre, nos regala una identidad y un destino.

Qué mejor que suplir ese vacío en este día y volver a la casa de nuestro Padre Celestial y decirle: ¡Feliz día, Padre! Perdóname por alejarme, por vivir ocupado y no tener tiempo para ti. No te he estado honrando como merecías, mi corazón se endureció y con el pasar del los años no avivé ese deseo de estar siempre en tus brazos pero hoy quiero decirte que eres y serás el Padre que siempre soñé…


Por Wenddy Neciosup