sábado, 21 de mayo de 2011

Cristiano Moderno, parte 2

Cristiano Moderno
(Parte Dos) Viviendo Piadosamente

Es cierto que una cristiandad asi es preocupante… Pero: ¡Cuánto más sus líderes! Está claro que hay una responsabilidad creciente en los líderes de la iglesia. Obviamente, hay muchos que están más preocupados de los números que de la calidad. Actualmente, tenemos predicadores que saben impresionar bien ante las cámaras, tienen un léxico cuidado y son los paradigmas del éxito pero… ¿Cuánto de esa espuma es verdadera sustancia?

Hay un patrón bíblico para conocer el árbol que son los frutos que produce. Esta es la regla de medición. Un líder puede causar excelente impresión pero la vara para medirle deben ser sus frutos. Yo entiendo que un buen padre puede acabar teniendo malos hijos pero la regla es que un buen árbol debe producir buenos frutos.

La pregunta que los líderes deberían hacerse es ¿Qué tipo de cristiandad están produciendo? Yo entiendo que uno mismo no puede cambiarse, que Dios tiene que hacer un milagro. Eso está claro para mí. Pero esto debe ser enseñado y trasmitido a la gente ¡allí está el papel del líder! Es interesante que –en la Biblia- el oficio de pastor vaya unido al de maestro. Porque se puede ser un maestro sin ser un pastor pero nunca pastor sin ser maestro.


En el concepto bíblico, un pastor no está solo para emocionar a la gente o entretenerla pero –sobretodo- para enseñarle. La enseñanza tiene que ser un pilar sobre el que se construye un buen ministerio. Claro, la enseñanza no es todo ¡Ojala lo fuera! Una enseñanza muerta –sin la vida de Dios- puede ser “letra que mata”

Ser un líder y en particular ser uno bueno es ¡todo un desafío! Pero una mala calidad de liderazgo no puede producir una buena calidad de cristianos. Un buen líder no está para dar a la gente lo que quiere sino lo que necesita. Lo que la palabra dice. Un buen líder –probablemente- nunca será popular ni reconocido pero siempre será productivo. Al menos, a los intereses de Dios y su Reino.

Me he preguntado: ¿Cómo podemos cambiar esto? y he concluido que Cristo y Pablo ya lo sabían. Que –de algún modo- debido a la naturaleza humana esto era un proceso irreversible. Me tranquiliza saber que como siempre hay y habrá un remanente. El Apocalipsis habla de una iglesia entera “Filadelfia” y Pablo no solo da sus advertencias a Timoteo pero a todos los que “quieren vivir piadosamente”

Alex de la Iglesia
(Artículo publicado en http://cristianomoderno.blogspot.com/)