lunes, 28 de febrero de 2011

Cual fue la Persona más Influyente de la Historia

Nació en una oscura villa, hijo de una campesina.
Creció en otra villa donde trabajó en un taller de carpintería hasta que tuvo treinta años.

Luego, durante tres años, fue predicador ambulante.
Nunca escribió un libro.
Nunca tuvo una oficina.
Nunca tuvo una familia ni fue dueño de una casa.
Nunca fue a una universidad.
Nunca visitó una gran ciudad.
Nunca viajó a más de trescientos kilómetros de distancia de su lugar de nacimiento.
Nunca hizo las cosas que por lo general acompañan la grandeza.
No tuvo más credenciales que las de Él mismo.

Solo tenía treinta y tres años cuando la marea de la opinión pública se volvió en su contra.
Se alejaron sus amigos. Uno de ellos lo negó.
Fue entregado a sus enemigos y pasó por la burla de un juicio.
Fue clavado a una cruz entre dos ladrones.
Cuando estaba muriendo, sus verdugos echaron suertes por sus vestiduras, la única propiedad que había tenido en la tierra.
Cuando murió, fue puesto en un sepulcro prestado por la compasión de un amigo.

Han pasado veinte siglos y hoy es la figura central de la raza humana.

Todos los ejércitos que hayan marchado, todos los navíos que hayan navegado, todos los parlamentos que hayan debatido, todos los reyes que hayan reinado, puestos todos juntos, no han afectado la vida del hombre en esta tierra tanto como Él: JESUCRISTO...

Algunas personas han provocado cambios transformadores en un aspecto u otro del aprendizaje o de la vida humana y sus nombres han quedado como reliquias en los anales de la historia. Pero Jesucristo, el hombre más grande que jamás haya vivido, ha transformado virtualmente todos los aspectos de la vida, y la mayoría de la gente no lo sabe.
Jesús dice en Apocalipsis 21.5: «Presten atención, yo hago nuevas todas las cosas».

Cada cosa que Jesucristo tocó, quedó transformada en forma total. Cuando nació en este mundo tocó el tiempo; y su cumpleaños alteró definitivamente la manera de medir el tiempo.
Alguien ha dicho que Él ha desviado el río de las edades de su curso y que ha levantado los siglos de sus ejes.
Ahora el mundo entero cuenta el tiempo como antes de Cristo (a.e.) o después de Cristo (d.e. o A.D.)

Desafortunadamente, para una gran mayoría de nuestra poco ilustrada generación, ni siquiera saben que A.D. significa ANNO DOMINI (Año del Señor). Es irónico que el ateo más recalcitrante, al escribir una carta a algún amigo tiene que reconocer a Cristo cuando le pone la fecha.
La atea Unión Soviética, en su constitución, se vio obligada a reconocer que surgió en 1917, «Año del Señor». Cuando usted ve hilera sobre hilera de libros en la biblioteca, cada uno de ellos aunque contenga diatribas anticristianas-en su fecha tiene una referencia a Jesucristo.

Jesucristo ha influido mucho más que nadie en la historia. Si nunca hubiera venido, la brecha sería un cañón del tamaño de un continente.

Es inconmensurable la influencia de Cristo en el mundo.