jueves, 6 de enero de 2011

Vida nueva en cualquier día del año


"Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero..." Mateo 3:12 (RVR 1960)

Con mucha frecuencia he oído decir: "año nuevo, vida nueva", como si al quitar la hoja del calendario anual, tuviera cierta fuerza mágica para realizar un cambio trascendental en la vida de alguien. Con la misma frecuencia y seguridad veo esas "tradiciones populares" para que en año nuevo la vida cambie, se mejore el futuro, se realicen viajes, no falte el dinero e incluso sé de algunas prácticas llamadas "limpiezas" que hacen algunos a comienzos del año, con el fin de "quitar" la mala energía y emprender un año y vida totalmente nueva.

Todo esto es nada más que tradición y cómo tal sólo queda en una práctica sin fuerza, es mera entretención. Lo que sí tiene fuerza, vigor, autoridad y valía son las simples pero profundas palabras de este versículo bíblico que encabeza esta reflexión.

Hay alguien que tiene el poder absoluto para sacarnos la "mala energía" del alma -por decirlo así- y tiene la facultad para darnos vida nueva en cualquier fecha del año y no sólo a principios de éste. Su nombre: Jesucristo.
Somos cual plantación de trigo que crece bajo los rayos del sol y que llegado un día el agricultor deberá realizar la trilla o corte del trigo maduro con todo lo que ello implica, pasto seco agregado y las gavillas con sus tallos, pero luego deberá ser aventado o lanzado al aire con el bieldo o rastrillo para que el trigo, al desprenderse de la paja, caiga completamente limpio a la tierra y sea utilizado para el fin que estaba determinado y, la paja impulsada por el viento, se amontonará en algún lugar para luego ser quemada.

Hay esperanza, amigo, somos del plantío del Creador, y si nuestro corazón está en manos del gran agricultor el Señor Jesucristo, no hay porque temer el proceso de limpieza. Con mucho cuidado Él tomará su aventador, bieldo o rastrillo lo pondrá en nuestro corazón y nos llevará en el proceso de la limpieza total, utilizando primero su eficaz obra en la cruz para darnos perdón absoluto de nuestros pecados y de ahí en adelante continuará aventando nuestro corazón y con los altibajos de la vida éste se irá formando, nuestro caracter se irá despojando de la paja de los malos hábitos y una vez terminada la jornada de la vida hallaremos lugar en el gran granero preparado -el cielo- como se nos enseñó desde niños.

Con seguridad entonces podemos vivir, sin necesidad de depender de nuestras propias "tradiciones" para hallar vida nueva en año nuevo. Basta ahora simplemente creer total y absolutamente y rendir el corazón a los pies del Señor Jesucristo, abandonarnos en sus manos y confiar en su tremenda e inagotable sabiduría y capacidad para usar a la perfección el bieldo o aventador.
Por Escriba Diligente - Chile