sábado, 8 de enero de 2011

Dejar, para tener lo mejor I


"Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron" Mateo 4:20 (RVR 1960)

¿Quién no se ha propuesto metas a futuro? Creo que no está mal hacerlo y emplear todo el esfuerzo posible con tal de alcanzarlas; es más me parece bien proyectar lo que se quiere hacer a corto, mediano y largo plazo.

El proceso resultará un poco escabroso a veces, pues toda intención de realizar algo para mejorar trae consigo ciertos conflictos, impedimentos, barreras y problemas, los que deben ser afrontados con cautela sin perder de vista el motivo correcto por el cual se está luchando: lograr obtener el objetivo propuesto.

Siempre queremos obtener, lograr, alcanzar algo más y mejor a lo que ya tenemos, pero rara vez nos proyectamos o planeamos diciendo qué dejaré para alcanzar mi meta o a qué renunciaré para lograrlo. Precisamente este es el punto que llama mi atención del versículo leído al comienzo; esos pescadores escucharon la voz de Jesús y como querían tener más que su voz, decidieron voluntaria y espontáneamente renunciar a lo que hacían -dejaron al instante las redes con las cuales trabajaban. No hay aquí en lo absoluto un fundamento bíblico para abandonar el trabajo o dejar los estudios; aquí la idea es otra, es tener en claro que es necesario abandonar ciertas cosas que ocupan el corazón, para dar así lugar a cosas mayores y mejores. Esto habla de priorizar las cosas.

Cómo creyentes, siempre anhelamos y deseamos fervientemente la bendición de Dios, la procuramos, la buscamos, la pedimos -al igual que esos pescadores del Mar de Galilea, deseamos más que la voz de Jesús- pero ¿a qué renunciaremos? Estamos empeñados en ser usados por Dios en la extensión del reino, pero ¿qué habremos de entregar? Es grande el deseo de tener con nosotros la presencia divina, pero ¿qué pondremos ante el altar de Dios para que lo queme y lo saque de nuestras vidas?

Siempre hay algunas "redes" que nos entretetienen, que ocupan nuestra atención, que nos agradan y que en algún momento son el todo para nosotros. Pero hoy Jesucristo el Señor te llama y dice: "sígueme"
¿Responderás al instante abandonando tus redes o te quedarás enredado en ellas?
¿Buscarás la excusa para seguirle "después" o decidirás voluntariamente seguirle ahora?

No lo pienses más, deja esto (tus redes) y aférrate a Él para lograr lo mejor, lo excelente: Su presencia verdadera. No te engañes, lo que tienes son simplemente redes, Jesucristo es mucho, pero mucho más que eso.

Por Escriba Diligente - Chile
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