martes, 4 de enero de 2011

Decisión, más que palabras


"Daniel se propuso no contaminarse ..." Daniel 1:8 (NVI)

El tomar decisiones y fijarse metas a corto, mediano y largo plazo son parte de la vida. Todos en algún momento hemos tenido que hacer un alto y proyectarnos - algunos lo hacen pensando en la fecha para el matrimonio, otros planificando la llegada de un hijo - muchos trazando la graduación de la carrera universitaria que están cursando; varios procurando las mejoras salariales tambien se proyectan. En definitiva las proyecciones, en el área que sean, están siempre a flor de labios y dejan entrever cuales son nuestras aspiraciones futuras.
Amigo, permítame reflexionar junto a Ud. ¿qué hay de sus proyecciones relacionadas con lo trascendente? La carrera universitaria terminará tras sortear las dificultades que ella presenta; el matrimonio se llevará a cabo antes o después y los hijos llegarán en algún momento, como resultado de su unión conyugal, pero ¿que hay de la relación con el Creador? ¿Qué me he propuesto en Dios? ¿Cómo viviré la vida que Él, tan bondadoso, me ha concedido? ¿Llevaré una vida que le agrade o me olvidaré completamente de Él?
Cuando uno se propone algo, se está decidiendo a conseguir o a realizar una cosa poniendo los medios necesarios para ello y esto también tiene que ver con el alma, con el ser interior y su vinculación directa con el Eterno Creador.
Fíjese que los dólares tienen la inscripción "In God we trust" (En Dios Confiamos), pero esa simple inscripción no garantiza que así sea. Ud. tal vez cree en Dios, o participa de alguna comunidad cristiana, y bien pudiera ser que hasta esté involucrado en alguna labor dentro de ella, pero lo que cuenta es si verdaderamente en su corazón se ha propuesto estar a cuentas con el Hacedor y si ha decidio vivir para Él. De ser así, es una sabia y buena decisión. De no haberlo hecho, le insto a reconsiderar que ahora es el tiempo de decidirse firmente para así garantizar la vida eterna.
Dispongámonos en las manos del buen Padre Celestial y vivamos para Él como es digno, asistidos de su amor y providencia.

Por Escriba Diligente - Chile