martes, 27 de julio de 2010

Cómo enfrentar nuestros temores

Cada uno de nosotros hemos sentido temor alguna vez en la vida. En mi caso hubo un momento en el cual me di cuenta que estaba luchando con el temor y me propuse descubrir su origen.
Yo sabía que si no lo hacía mi ministerio sufriría grandemente debido a ello. Al orar y pedir a Dios que me revelara la causa de mi temor, volví a vivir los recuerdos de mi niñez.

Los primeros años de mi vida fueron turbulentos. Mi padre murió cuando yo tenía dos años y mi madre se vio obligada a tener dos trabajos para que ambos tuviéramos techo y comida. El primer recuerdo que tengo de mi niñez es del temor que me invadía al dudar de que pudiéramos lograr tener lo necesario para subsistir. Crecí teniendo que prepararme tanto el desayuno como el almuerzo para ir a la escuela.

La meta de mi madre no fue infundirme temor; acaso ella me enseñó más sobre la fe que cualquier otra persona. Lo que provocó la inestabilidad y el temor fue consecuencia natural de las circunstancias en las que nos encontrábamos. Por las noches mi madre y yo orábamos juntos. Ella me enseñó que aunque los tiempos eran difíciles, Dios estaba con nosotros listo para suplir todo lo que necesitábamos. Ella confiaba en el Señor y nunca nos quedamos sin comer. Quizá hubo tiempos de escasez cuando nuestro refrigerador estuvo casi vacío, pero siempre tuvimos todo lo necesario.

Ninguno de nosotros puede darse el lujo de permitirle la entrada al enemigo en nuestras vidas. Todo lo que Satanás necesita para hostigarnos es una oportunidad. La oración y la Palabra de Dios son las armas más efectivas que tenemos contra el temor. Cuando reconocemos ante el Señor que somos presa del temor y le imploramos su protección y dirección, asumimos una postura de fe.

El temor es, en sí, una decisión. Me sorprende ver cuántas personas me dicen que tienen temor de haber cometido el pecado imperdonable. Pese a que la sangre de Jesucristo los limpia de todo pecado, siguen rodeados de una incredulidad persistente.

Por lo general se reduce a que se sienten culpables de algún pecado, ya sea pasado o presente. Es entonces cuando les recuerdo 1 Juan 1:9: “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. Dios nos perdona cuando nos acercamos a Él en oración humilde buscando su perdón.

Si una persona insiste en seguir creyendo en un concepto falso del temor, lo más probable es que su vida esté saturada de temor. Jamás habrá un momento cuando tengamos que preocuparnos de que Dios nos perdone o no. Todo pecado – todo lo que jamás hayamos cometido – ha sido perdonado por su gracia mediante la obediencia de su Hijo en el Calvario. El Señor Jesús murió a fin de que nosotros podamos tener vida eterna. El nos ha dado libertad y no hay necesidad de vivir en pecado o temor.

En el libro “La sensación de ser alguien”, el autor Mauricio Wagner escribe: “El temor paraliza la mente haciéndonos incapaces de pensar con claridad. El temor de gran magnitud desorganiza la mente temporalmente al grado de que la confusión llega a imperar. El temor tiene también la tendencia de multiplicarse; cuando tenemos temor quedamos inutilizados al grado de que llegamos a temer de nuestros temores. No podemos hacer frente a los problemas cuando tenemos temor de ellos. . .

“Se necesita fe para doblegar el problema del temor. Es imposible vencer el temor sintiéndonos culpables de esa emoción. En ninguna parte de la Biblia encontramos que Dios condene a una persona por tener temor; en cambio, Él constantemente alienta a los que temen con declaraciones como: No temas, porque yo estoy contigo (Isaías 41:10). Cuando tenemos temor nos sentimos solos con nuestros problemas y estamos abrumados por ellos. La fe acepta el hecho de que el problema es demasiado grande para nosotros y también el hecho de que no estamos solos con él; tenemos a Dios con nosotros”.

En Lucas 4:18 el Señor Jesús dijo: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos”. Una de las funciones de Cristo como Mesías es traer libertad de la opresión. Cualquier cosa que nos mantenga cautivos debe soltarnos de sus garras cuando le ordenamos que lo haga en el nombre de Jesucristo.

El pecado, o cualquier esclavitud emocional, no puede gobernar nuestra vida. El único poder que el pecado tiene sobre ella es el que nosotros le concedamos; o sea, que se trata de lo que nosotros decidamos hacer. Podemos tomar la decisión de pecar y rechazar el plan de Dios para nuestra vida o podemos elegir seguir a Cristo en obediencia. No hemos sido destinados para ser pecadores ni hemos nacido a una vida de temor.
La duda contribuye poderosamente al temor. Cuando dudamos de la habilidad de Dios para mantenernos y suplir nuestras necesidades, tenemos temor. Muchos han adoptado el punto de vista de que el hombre es el centro del universo y que todo lo que ocurre debe ser controlado por él. No obstante, la necesidad de estar a cargo de nuestro propio destino tiene un gran defecto. Nosotros no somos todopoderosos ni podemos evitar que acontezcan ciertos eventos, sólo Dios es soberano. En última instancia Él es la única fuente de nuestra seguridad.

Puesto que nos hemos sugestionado para creer en la mentira de que separados de Dios somos auto-suficientes, el temor impera en nuestras mentes sin control alguno. En lugar de tornarse a Dios en oración, nuestras mentes andan a la deriva, de un problema imaginario a otro. Intentamos arreglar todo y terminamos exhaustos espiritual y emocionalmente.

Satanás se complace en hacer que andemos corriendo emocionalmente.Él toma medidas extremas con tal de lograr que nos imaginemos todo tipo de cosas o situaciones. La mayoría de nosotros sabemos lo que es pasarnos una noche en vela debido a pensamientos o preocupaciones que se convierten en temores.

Un solo pensamiento puede multiplicarse y crecer mil veces si es regado por las mentiras del enemigo. Su principal objetivo es hacer que dejemos de confiar en Dios. Una vez que logra que lo hagamos, él nos despoja de toda sensación de paz y esperanza; comenzamos a dudar de las promesas de Dios y antes que nos demos cuenta el temor ha erigido toda una fortaleza en nuestra vida.

Por Charles Stanley
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La Fragancia de Cristo

"¡Un cristiano es un frasco de perfume viviente! "Doquiera vaya, gracias a Dios, él hace de mi vida una constante procesión de triunfos en Cristo, que difunde el perfume de su conocimiento en todo lugar, por mi. Tenemos este tesoro, el perfume de su conocimiento, en "vasos de barro”. Y estamos para esparcir este perfume doquiera vayamos.

A un niñito se le dio un frasco de perfume. Lo sacó para mostrarlo a sus compañeritos de juegos. Pero antes lo escondió de ellos detrás de su espalda diciendo: "A que no adivinan lo que tengo”. Los chicos se pusieron tan curiosos que allí mismo levantó en alto el frasco sobre su cabeza y exclamó: -Perfume, esto es lo que tengo.

Los muchachitos leyeron cuidadosamente la etiqueta como mejor pudieron: Finalmente uno de ellos dijo: -Esas sólo son palabras. ¿Por qué no quitas el corcho de la botella y te diremos si es verdad o no? Pronto el chico estuvo trabajando con su navajita, y cuando saltó el corcho, los muchachos olieron profundamente y uno de ellos dijo con aire de dar el veredicto final: "Era lo que decía, ¿verdad?" Hay una gran necesidad que todos los cristianos quiten el corcho de la botella y permitan que el mundo respiren la fragancia de la Rosa de Sarón que florece en nuestro corazón.

Alguien puede decir: Yo he sido miembro de la iglesia por muchos años. Mi nombre figura en el libro de la iglesia. Pero eso no es suficiente. El chico dijo de la botella: "Esas sólo son palabras". Tal vez debemos quitar el corcho de la botella y permitir al mundo que huela profundamente y descubra si lo que hay adentro es genuino o no. ¿Florece en tu corazón la Rosa de Sarón?"
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Siendo uno Mismo

Una de las mejores ayudas para vencer el descontento es saber que Dios desea que tú seas ti mismo y no que trates de ser otro.

Según una antigua parábola japonesa, había un picapedrero japonés llamado Hashmu que era pobre y a veces refunfuñaba por sus tareas agotadoras. Un día, mientras estaba desmenuzando una piedra, llegó el emperador montado en un hermoso caballo. "¡Qué maravilloso sería si yo pudiera ser el emperador!", pensó Hashmu. Y estando aun las palabras en su mente, una voz dijo: "¡Sea Hashmu el emperador!" Inmediatamente se convirtió en emperador.

Al seguir cabalgando, empezó a sentir el calor del sol. Después decidió ser el sol, y se convirtió en el sol, pero cuando las nubes le impidieron brillar sobre la tierra, pidió ser una nube. Se convirtió en una nube y regó los campos con lluvia. El agua arrastró todo con excepción de una gran roca que estaba en el río. Por lo tanto, Hashmu pensó que era preferible convertirse en una roca, pero cuando un hombre comenzó a cincelarlo con sus herramientas, decidió que quería ser hombre. Y una voz dijo: "¡Hashmu, sé tú mismo!" De modo que Hashmu volvió a tomar sus instrumentos de trabajo y reanudó contento sus tareas.

"¡Sé tú mismo!" Esto es lo que Dios espera de ti, y es el camino para la felicidad. Dios nos ha hecho a todos diferentes porque quiere que cada uno ocupe determinado lugar y realice una obra determinada en la vida. Si imitamos a otros, o deseamos sus responsabilidades, no cumplirnos con nuestra parte especial en el plan de Dios.

El estar contento con nosotros mismos y con nuestra misión en la vida debe estar acompañado por la piedad. ¿Qué es la piedad? Llegar a ser semejantes a Cristo entregándonos a é1. Con el Salvador en nuestro corazón, no estaremos más consumidos por el deseo de tener la autoridad, la individualidad o las riquezas de otros.
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Las Manos

Durante el siglo XV, en una pequeña aldea cercana a Nüremberg, vivía una familia con 18 niños. Para poder poner pan en la mesa para tal prole, el padre, y jefe de la familia, trabajaba casi 18 horas diarias en las minas de oro, y en cualquier otra cosa que se presentara.


A pesar de las condiciones tan pobres en que vivían, dos de los hijos de Albrecht Durer tenían un sueño. Ambos querían desarrollar su talento para el arte, pero bien sabían que su padre jamás podría enviar a ninguno de ellos a estudiar a la Academia.

Después de muchas noches de conversaciones calladas entre los dos, llegaron a un acuerdo. Lanzarían al aire una moneda. El perdedor trabajaría en las minas para pagar los estudios al que ganara. Al terminar sus estudios, el ganador pagaría entonces los estudios al que quedara en casa, con las ventas de sus obras, o como fuera necesario.

Lanzaron al aire la moneda un domingo al salir de la Iglesia. Albrechtt Durer ganó y se fue a estudiar a Nüremberg.

Albert comenzó entonces el peligroso trabajo en las minas, donde permaneció por los próximos cuatro años para sufragar los estudios de su hermano, que desde el primer momento fue toda una sensación en la Academia.

Los grabados de Albretch, sus tallados y sus óleos llegaron a ser mucho mejores que los de muchos de sus profesores, y para el momento de su graduación, ya había comenzado a ganar considerables sumas con las ventas de su arte.

Cuando el joven artista regresó a su aldea, la familia Durer se reunió para una cena festiva en su honor. Al finalizar la memorable velada, Albretch se puso de pie en su lugar de honor en la mesa, y propuso un brindis por su hermano querido, que tanto se había sacrificado para hacer sus estudios una realidad.

Sus palabras finales fueron: "Y ahora, Albert hermano mío, es tu turno. Ahora puedes ir tú a Nüremberg a perseguir tus sueños, que yo me haré cargo de ti". Todos los ojos se volvieron llenos de expectativa
hacia el rincón de la mesa que ocupaba Albert, quien tenía el rostro empapado en lágrimas, y movía de lado a lado la cabeza mientras murmuraba una y otra vez: "No... no... no...".
Finalmente, Albert se puso de pie y secó sus lágrimas. Miró por un momento a cada uno de aquellos seres queridos y se dirigió luego a su hermano, y poniendo su mano en la mejilla de aquel le dijo suavemente:
"No, hermano, no puedo ir a Nuremberg.
Es muy tarde para mí. Mira lo que cuatro años de trabajo en las minas han hecho a mis manos. Cada hueso de mis manos se ha roto al menos una vez, y
últimamente la artritis en mi mano derecha ha avanzado tanto que hasta me costó trabajo levantar la copa durante tu brindis... mucho menos podría trabajar con delicadas líneas el compás o el pergamino y no podría manejar la pluma ni el pincel. No, hermano... para mí ya es tarde".

Mas de 450 años han pasado desde ese día. Hoy en día los grabados, óleos, acuarelas, tallas y demás obras de Albretch Durer pueden ser vistos en museos alrededor de todo el mundo. Pero seguramente usted,
como la mayoría de las personas, sólo recuerde uno. Lo que es más, seguramente hasta tenga uno en su oficina o en su casa.

Un día, para rendir homenaje al sacrificio de su hermano Albert, Albretch Durer dibujó las manos maltratadas de su hermano, con las palmas unidas y los dedos apuntando al cielo. Llamó a esta poderosa obra simplemente "Manos", pero el mundo entero abrió de inmediato su corazón a su obra de arte y se le cambió el nombre a la obra por el de "Manos que
oran".
La próxima vez que veas una copia de esta creación, mírala bien. Permite que sirva de recordatorio, si es que lo necesitas, de que nadie,
nunca, ¡triunfa solo!"
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lunes, 26 de julio de 2010

De Dios para Mi

"Entonces Jehová dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera". Éxodo 24:12

El Señor le dio a su pueblo la Palabra de Dios para que pudiera conocer su voluntad y obedecerla. Le dio también el diseño del tabernáculo en el Antiguo Testamento para que Él pudiera venir y morar entre ellos. Él no quiso permanecer distante. ¡Al contrario siempre quiere estar cerca tuyo! Dios quiso hacerse accesible y estar al alcance de su pueblo.

Moisés es un hombre que se encontró con Dios. Aprendió que para ello era necesario la disciplina y preparación. Y te digo: Una cosa es saber qué hacer; otra muy diferente es hacerla ¿Cuántos de nosotros tomamos cursos en cuanto a la oración, pero rara vez oramos, o aprendemos las técnicas de la evangelización pero casi nunca compartimos nuestra fe ?

Asi dejamos pasar el tiempo y perdemos oportunidades.
En Éxodo 24:12; 25:1-9, a través de Moisés somos confrontados con algunos recordatorios formidables de la Palabra de Dios. Nosotros como creyentes no necesitamos una nueva técnica creativa, pero sí en ciertos momentos necesitamos un buena sacudida. Necesitamos muchas veces la exhortación del Espíritu Santo, porque debemos reconocer que en muchos momentos somos flojos, lentos y aletargados cuando se trata de subir la montaña y encontrarse durante media hora con el Señor.

A pesar de nuestro pésimo historial y falta de disciplina, Dios desea hacer una obra en nosotros.
En este día deseo que el Señor te haga meditar , para recordarte que podemos llegar a ser hombres y mujeres de Dios más fuertes, con sólo mantener un tiempo de encuentro diario con Él.
A Dios no le importa en lo más mínimo el lugar que escojas, ni la cantidad de tiempo que dediques. Lo único que a Él le interesa es tu vida , tu disciplina diaria y tu corazón. Dios desea estar contigo cada día y desea que tu estés con Él, por medio de su Palabra.

Autor: Charles Swindoll
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domingo, 25 de julio de 2010

Justicia Humana a Secas

Ana Perrin se dirigió a la cocina. Buscó un cuchillo grande, pero no lo encontró. Buscó una escoba o un palo de amasar; tampoco los encontró. Entonces se fijó en la olla. Estaba llena de agua, y el agua hervía a borbotones.

Ana, de treinta y siete años, de Exeter, Inglaterra, agarró la olla con las dos manos y de pronto la vació toda sobre los pantalones de Lee Roberts, su huésped de diecinueve años. ¿La razón del hecho? El joven había cometido abusos deshonestos con una hijita de la mujer. La hijita tenía cinco años.

«Lo que esta mujer hizo —dijo el juez Jonatán Clarke— es justicia humana a secas. Pero de todos modos, debo condenarla a dos años de cárcel.»

Amig@, muchas veces se producen casos como éste. Una madre, cuya hijita ha sido víctima de violación por parte de un vil delincuente, hace justicia con su propia mano. Arroja agua hirviente sobre la parte del cuerpo del hombre que ella considera más responsable.

Pero aún hay algo peor que eso , ¡Cuántas veces cuando nos damos el lujo de ejercer el rol de JUECES, de INQUISIDORES; CARNE DE PECADO... ¡CONDENANDO A CARNE DE PECADO!; PALADINES DE NUESTRA PROPIA JUSTICIA (la cual es como trapos de inmundicia ante la Suprema Santidad del Único y Verdadero Juez de todos los seres creados), habremos hecho afrenta del Santo Nombre de Dios...!

Hay casos en los cuales el pueblo sabe hacer justicia. Pero las leyes humanas actuales, las que se usan en el ejercicio de la actual jurisprudencia, NO permiten actos de condena ni mucho menos de ajusticiamiento popular (por parte de muchos, o unos cuantos...). Si las leyes humanas se reservan ese derecho, ¡Cuanto más las LEYES DIVINAS, que verdaderamente SI tienen su razón!".

No importa quién tenga el derecho de administrar el juicio —si los gobiernos, los jurados, los jueces, los grupos, o si la persona ofendida—, sino que tarde o temprano ese castigo, llega. La sabia ley divina que dice: "Cada uno cosecha lo que siembra" (Gálatas 6:7) se cumple de modo inexorable. El mal que hacemos a otra persona nos perseguirá toda la vida.

Todo lo que hacemos, decimos, tramamos, maquinamos, e incluso cuando sólo lo deseamos o pensamos en contra de otra persona (la cual es la imagen y semejanza del mismísimo Dios Viviente, pues es la obra creadora de sus manos), se nos revertirá ineludiblemente con la contundente e implacable, pero justa disciplina de Dios, pues como El mismo lo dice en su palabra: "Mía es la venganza; yo pagaré..." (Heb 10 : 30)

Sin embargo, como todos hemos cometido nuestras propias fechorías, ¿quién entonces podrá vivir en paz?

He aquí el misterio de la gracia de Dios. Él, Dios, mediante nuestro arrepentimiento, no sólo nos perdona sino que también transforma nuestro corazón. Vemos aún a nuestros enemigos con corazón arrepentido, con perdón y con amor, y lo primero que queremos hacer es estar en armonía con aquellos a quienes hemos ofendido. Esta es una experiencia inexplicable pero cierta, y nos puede ocurrir a nosotros. Amig@, como hermano en Cristo le extiendo esta petición, Entreguemos nuestra vida a Jesucristo hoy mismo y vivamos en la paz que Él quiere darnos.
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sábado, 24 de julio de 2010

Dios me habla a diario

“Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios; Pero el hombre no entiende”

Job 33:14

Por el título del devocional de hoy tú podrías decir: “Wow este sí que es un siervo de Dios, porque le habla todos los días”, otros podrían decir: “A mi Dios no me habla nunca”, quizá otros dirán: “A mí no me habla muy seguido”, y así pueden haber un sin número de preguntas internas que nos podemos hacer.

Y es que no es que sea un súper siervo del Señor o que El tenga conmigo un trato especial, o mucho menos que yo sea de sus favoritos, no, no se trata de eso, sino que se trata de lo sensible que estas a las cosas que Dios te quiere hablar en el día y lo audible que tengas los oídos para escuchar su voz.

No hablo de escuchar audiblemente la voz real y única de Dios como la de un trueno, sino escuchar su voz a través de una persona, a través de una alabanza, a través de una frase o a través de un escrito como este. Y es que Dios nos habla a través de las cosas cotidianas de la vida, lo que ocurre es que muchas veces no estamos en su sintonía, sino que estamos alejados de todo lo que es El y de lo que lo rodea y por ello es que muchas veces pensamos que Dios no quiere hablarnos o se ha olvidado de nosotros.

Cada día siempre Dios me ministra con algo, siempre hay un episodio durante el día en donde Dios me muestra algo, quizá algo que estoy fallando, quizá algo que necesito mejor, quizá algo que necesito entender o simplemente mostrarme su amor para conmigo a través de muchas circunstancias diarias, pero de lo que si te puedo dar testimonio es que Dios me habla a diario.

¿Desde cuándo te está hablando Dios a ti?, y no me digas que no, que Dios no te habla, porque estoy seguro que Dios te está hablando durante el día, seguramente el está permitiendo situaciones en tu diario vivir con las cuales te quiere hablar; quizá vas pasando por algún lugar mientras escuchaste una hermosa alabanza y Dios te quería hablar a través de ella y no pusiste la atención necesaria; a lo mejor Dios te quería hablar a través de ese compañero de trabajo que ni siquiera es cristiano y tu despreciaste sus palabras, y es que Dios te puede hablar desde cualquier medio, nosotros somos quienes lo limitamos.

A lo mejor hay algo que está sucediendo en tu vida y tu lo único que vez es el problema, es lo difícil que esta salir de esa, pero a lo mejor Dios te quiere hablar a través de ello y tu no estás prestando tus oídos a escuchar lo que Dios tiene que decirte.

Quizá hoy en la mañana leíste un versículo bíblico como algo que haces a diario, pero hoy en especial Dios te quería hablar y ministrar a través de él, pero tú decidiste leer por leer y no meditar, más Dios tenía toda la intención de hablarte.

Pueda que Dios te quería hablar a través de tu pequeño hijo o pequeña hija, El te quería mostrar el amor con el que te cuida y te protege, pero tú no percibiste la intención de Dios de hablarte. Y es que a veces parece que estamos desconectados de todo lo que a Dios se refiere.

Hoy quiero recordarte, algo que tú ya sabes, y esto es que Dios quiere hablarte todos los días, El quiere ser tu amigo, mostrarte lo mucho que te ama y se preocupa por ti, el cuidado que tiene de ti y lo perfecto de su plan para tu vida.

Por tal razón es necesario que podamos escuchar esa voz, ¿Cómo?, pues a través de esa comunión intima, personal que Dios quiere que tengamos con El.

Que cada día de tu diario vivir puedas permitirle la oportunidad de hablarte, sensibiliza tu corazón, tus ojos, tus oídos a lo que El quiere mostrarte, hacerte sentir o hablarte, estoy seguro que El siempre quiere hablar contigo a diario.

Este día es un buen día en el cual podemos comenzar a cultivar en nuestra vida una actitud de sensibilidad ante lo que Dios quiere mostrar a nuestra vida, echemos a un lado todo aquello que nos está estorbando, quitemos los tapones que en nuestro oídos a veces están y no nos dejan escuchar, arroja esas gafas oscuras que te están impidiendo ver lo que Dios quiere mostrarte, es un tiempo en el cual necesitamos recibir esa Palabra que Dios tiene a diario para nuestra vida de la forma más especial que podamos y atesorarla y hacerla nuestra.

Estoy seguro que hoy Dios quiere hablar contigo,

¿Estás dispuesto a escucharlo?

Autor: Enrique Monterroza
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¿Qué es el Amor?

En una de los salas de un salón de clase en un colegio privado, había varios estudiantes, cuando uno de ellos le preguntó de improvisto a la maestra lo siguiente:

"Maestra, ¿qué es el amor?

La maestra sintió dentro de su ser que el estudiante merecía una respuesta a la altura de la pregunta inteligente que hiciera delante de los demás estudiantes del salón.

Como ya estaban casi en la hora del recreo, la maestra le pidió a cada estudiante que diera una vuelta por el patio de la escuela y trajese lo que más despertara en ellos el sentimiento de amor profundo.

Los estudiantes salieron apresurados al recreo, y cuando volvieron la maestra les dijo lo siguiente: "Quiero que cada uno de ustedes muestre lo que trajo consigo al resto del salón de clases".

El primer estudiante dijo lo siguiente: "Yo traje está magnífica y floreada flor, ¿no es linda y hermosa?

El segundo estudiante habló y dijo lo siguiente: "Yo atrapé está hermosa mariposa. Vea el colorido de sus alas, la voy a colocar en mi colección de mariposas que tengo en mi casa.

El tercer estudiante dijo también lo siguiente: "Yo vi en un árbol un nido con este pichón de pajarito. Se cayo del nido con otro hermanito, ¿no son graciosos y hermosos?

Y, así cada uno del resto del estudiantado, fueron colocando en la mesa lo que habían recogido en el patio de la escuela.

Terminada la exposición de cada uno de los estudiantes en el salón de clases, la maestra notó con preocupación que había una estudiante que no había traído nada, y que se había quedado todo el tiempo callada sin decir ninguna palabra. Ella estaba avergonzada, pues nada había traído para la exposición.

La maestra entonces se dirigió apresuradamente hacia la estudiante y le preguntó lo siguiente: "Muy bien, ¿ y por qué no has traído nada? Y, la estudiante entonces tímidamente le contestó a la maestra lo siguiente:

"Disculpe maestra. Vi la hermosa y maravillosa flor, pensé en arrancarla, más preferí dejarla en su lugar, para que su perfume exhalase más tiempo y envolviera el lugar de aroma. Vi también la mariposa con sus múltiples colores maravillosos, suave colorida, ella parecía tan feliz y contenta que no tuve el coraje ni el valor de aprisionarla en mis manos. Ví también al pequeño pichoncito caído en la tierra entre las hojas, pero....al subir al árbol, note el mirar triste de su madre, y preferí devolverlo junto a su otro hermanito al nido.

Por lo tanto maestra, traigo conmigo el perfume de la flor, la sensación de libertad de la mariposa que vuela libre por los aires, y la eterna gratitud que sentí en los ojos de la madre de los pajaritos.....¿Cómo puedo mostrar lo que traje?

La maestra entonces entendió el gran mensaje de su alumna, y le puso la nota más alta, pues ella fue la única estudiante que percibió dentro de sí misma, que...."Sólo podemos hallar el Amor en el corazón".
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Músicas Cristianas - Canta Canta Israel

Dedicado a las iglesias mesianicas de israel y el mundo entero.


Ro-niro-nibattzion,Ha-ri-uYis-ra-el
Sim-chiV-al-zib-chol lev,Bat Ye-ru-sha-la-yim

Canta canta o hija de zion regocijate Israel
Canta y danza con todo el coraz?n hija de Jerusal?n

Pues ha-shem quitotu testigo tu enemigo Dios
Rey de Israel Adonai en medio de ti poderoso es

Canta canta o hija de zion regocijate Israel
canta y danza con todo el coraz?n hija de Jerusal?n

El Se?ortu DIOS en medio de ti poderoso ES
EL se gozara cantara por ti callara de amor y te salvara


.
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miércoles, 21 de julio de 2010

¿Ropa y zapatos por 40 años?

¿Se acuerda usted cuantos pares de zapatos ha usado durante toda su vida? ¿Cuanto tiempo le duro el ultimo par de zapatos que compró? Seriamos mas que benditos si, usando los mismos zapatos todos Los días, su duración llegara a los tres años. Resultan asombrosos las palabras en Deuteronomio 29:5: 'Y yo os he traído cuarenta años por el desierto: vuestros vestidos no se han envejecido sobre vosotros, ni tu zapato se ha envejecido sobre tu pie." Ni aun los pies se les hincharon durante esos cuarenta años. Sin lugar a dudas, esto fue por intervención milagrosa de parte de Dios.

Este hecho es uno mas increíble, cuando tomamos en consideración los lugares escabrosos, áridos y pedregosos por los cuales el pueblo peregrino. Si estimamos que un israelita caminaba diariamente mil (1000) pasos, habría caminado no menos de quince millones (15,000,000) de pasos en cuarenta años. ¿Tremenda suerte o milagro de Dios? Que diremos de su ropa? Ropa de cuarenta años de vieja, usándola todos los días y ni siquiera se envejecía. Aquella ropa fue lavada no menos de dos mil cien (2100) veces si promediamos a una lavada por semana.

En el Sermón del Monte Jesús dijo: Y por el vestido ¿por qué os congojáis? Reparad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan; Mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria fue vestido así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más á vosotros, hombres de poca fe? " (Mateo 6:28-30). Dios cumplió esta promesa en el desierto y la cumplirá hoy también con nosotros.
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martes, 20 de julio de 2010

El llamado del profeta Isaías

La visión de Isaías 6

Is.6
1 En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo.

2 Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.

3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.

4 Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo.

5 Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.

6 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas;

7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.

8 Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.

9 Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis.

10 Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.

11 Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él: Hasta que las ciudades estén asoladas y sin morador, y no haya hombre en las casas, y la tierra esté hecha un desierto;

12 hasta que Jehová haya echado lejos a los hombres, y multiplicado los lugares abandonados en medio de la tierra.

13 Y si quedare aún en ella la décima parte, ésta volverá a ser destruida; pero como el roble y la encina, que al ser cortados aún queda el tronco, así será el tronco, la simiente santa.

La visión de la gloria de Dios 1-4

En esta asombrosa visión el profeta Isaías ve a Dios rodeado de gloria y su gran poder.Dios está sentado sobre un trono alto y sublime y sus faldas llenaban el templo.En ese tiempo el largo de las faldas del rey tipificaban su dominio; por tanto el que Jehová, (o Jesucristo según Juan 1:18 y 12:41), tuviera faldas que llenaban todo el templo es una muestra de su autoridad.La palabra que se refiere a Señor en el primer versículo es (Adonai) en Hebero que significa "Supremo Señor y Maestro"

Isaías veía serafines (ángeles ardientes) que adoraban continuamente a Dios.Las alas cubriendo el rostro y pies de los serafines es una señal de respeto ante la presencia del Altísimo.

Arrepentimiento de Isaías 5-7

El profeta que anteriormente había proferido una serie de "ayes" (Is.5:8-23) contra Israel, ahora está diciendo ¡Ay de mí! ante la santidad del Todopoderoso.Entonces Isaías reconoce su imperfección y Dios limpia su pecado.

Es necesario ser santificado para poder llevar a cabo la tarea que el Señor nos ha encomendado.

El llamado de Isaías 8-13

La disposición de Isaías es evidente y es un ejemplo de como debemos responder al divino llamamiento en Cristo; él no titubeó ni puso excusas al Señor.Aunque él ya estaba predicando, Dios le dió esta experiencia para fortalecerlo y prepararlo para los retos que enfrentaría en su ministerio.

El mensaje de arrepentimiento no sería bien recibido y esto Dios se lo hace entender al llamado "Príncipe de los profetas"; tanto así que según la tradición murió aserrado por el rey Manasés.El pueblo de Israel eran gente rebelde que no querían obedecer la ley de Dios.

El llamado de Isaías sería indefinido.Mientras él viviera su deber era proclamar el mensaje divino.Otro gran ejemplo a la Iglesia de que no debe dejar de predicar a Jesucristo.

Conclusión:
Isaías es un digno ejemplo a la Iglesia de un hombre que obedeció a llamado de Dios.Reconozcamos que somos insufientes y necesitamos el poder de Cristo en nuestras vidas para realizar tan importante labor.¡Prediquemos al mundo del amor de Dios para salvación de los hombres!

Autor: Angel Luis González
cristoestaalaspuertas.blogspot.com
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El Camino sin Regreso del Suicidio

Tu vida es muy valiosa pues es un regalo de Dios, ¿Porqué deseas terminar con ella? Sé que las desilusiones, conflictos, y problemas te agobian.Que lágrimas, enojos y desvelos hieren tu triste corazón.Pero acabar con tu vida no es la solución.
El suicidio solo lleva a un problema mayor, la muerte espiritual. Una vez tomada esa decisión no hay vuelta atrás. El suicidio es un camino sin regreso al mismo infierno. La Biblia establece que los que se suicidan van directo a la perdición eterna.

Ap.21:7-8
7-  El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

8-  Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.
Piensa lo que esa terrible tragedia traería a tus seres queridos. Tendrá una fuerte repercusión en todos ellos. Ninguna situación por terrible que sea justifica ese acto.Esos pensamientos son obras de Satanás, el enemigo de las almas.


¡Hay una esperanza!

Jesús, el Hijo de Dios, puede ayudarte en tu aflicción. Él conoce nuestra condición y entiende nuestros sufrimientos. Él ha prometido que en su presencia nos hará descansar.


Mt.11: 28-30
28- Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

29- Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;

30- porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
Tu puedes seguir hacia adelante con la ayuda de Dios. No te rindas, las cosas que no entiendas hoy, las entenderás después. Ningún problema es eterno y Dios es mayor que todos.

Recuerda que la vida es una expresión de amor del Creador, enfócate en las cosas positivas. Todo no se ha acabado.
Tu vida vale la sangre de Cristo, recibe hoy su perdón y tendrás la vida eterna.


Repite esta oración si has pensado quitarte la vida:
Señor Jesús líbrame de estos pensamientos, perdona mis pecados, y ven a morar en mi alma. Escribe mi nombre en el Libro de la vida y lléname de tu Espíritu Santo. No permitas que vuelva atrás.

Ahora que ya has hecho esta oración, asiste a una iglesia donde se enseñe la Palabra de Dios genuinamente.Vive completamente para Dios y nunca dejes de orar ni de leer las Sagradas Escrituras (la biblia). Manteniendo una vida firme en el Señor no le darás lugar al diablo para que tome ventaja con sus maquinaciones, Cristo lo ha vencido.

¡Dios te bendiga!

Autor: Angel Luis González
Blog: cristoestaalaspuertas.blogspot.com
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domingo, 18 de julio de 2010

Reflexiones Cristianas - Somos Vulnerables

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”.

Efesios 4: 22-24

A veces se nos olvida lo vulnerables que somos ante los deseos que gobiernan a nuestra carne, y es que recuerda que cuando venimos a Cristo nuestro interior cambio, nuestro espíritu se renovó, pero nuestra carne sigue siendo la misma.

Nuestra carne está viciada por los deseos engañosos, anhela un placer momentáneo que luego se convierte en un dolor para nuestro espíritu y es que todos aquellos que hemos tenido un encuentro genuino con Dios nos sentiremos avergonzados cuando en momento determinado nos hemos dejado llevar por nuestros instintos pecaminosos.

Cada uno de nosotros trae un instinto pecaminoso que nos induce por naturaleza a hacer lo malo, pero cada día de nuestro existir tendremos una lucha constante, entre lo que no queremos hacer y nuestra carne nos induce a hacer, contra anhelar hacer la voluntad de Dios apartándonos del pecado.

El Apóstol Pablo comprendía claramente esta verdad y en la carta a los Romanos 7:14-25 escribe lo siguiente:

“Nosotros sabemos que la ley viene de Dios. Pero yo no soy más que un simple hombre, y no puedo controlar mis malos deseos. Soy un esclavo del pecado. La verdad es que no entiendo nada de lo que hago, pues en vez de lo bueno que quiero hacer, hago lo malo que no quiero hacer. Pero, aunque hago lo que no quiero hacer, reconozco que la ley es buena. Así que no soy yo quien hace lo malo, sino el pecado que está dentro de mí. Yo sé que mis deseos egoístas no me permiten hacer lo bueno, pues aunque quiero hacerlo, no puedo hacerlo. En vez de lo bueno que quiero hacer, hago lo malo que no quiero hacer. Pero si hago lo que no quiero hacer, en realidad no soy yo quien lo hace, sino el pecado que está dentro de mí.


Me doy cuenta entonces de que, aunque quiero hacer lo bueno, sólo puedo hacer lo malo. En lo más profundo de mi corazón amo la ley de Dios. Pero también me sucede otra cosa: Hay algo dentro de mí que lucha contra lo que creo que es bueno. Trato de obedecer la ley de Dios, pero me siento como en una cárcel, donde lo único que puedo hacer es pecar. Sinceramente, deseo obedecer la ley de Dios, pero no puedo dejar de pecar porque mi cuerpo es débil para obedecerla. ¡Pobre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo que me hace pecar y me separa de Dios? ¡Le doy gracias a Dios, porque sé que Jesucristo me ha librado!” (Versión Traducción en Lenguaje Actual)

Creo que el Apóstol Pablo comprendía mejor que nosotros que somos vulnerables al pecado, pero me encanta la frase con la que termina su pensamiento y es: “¡Le doy gracias a Dios, porque sé que Jesucristo me ha librado!”.

Y es que Jesucristo nos ha hecho Libres, El nos dijo: “y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.” (Versión Traducción en Lenguaje Actual).

Debemos vivir cada día cuidando que nuestra vulnerabilidad al pecado no nos lleve al fracaso, sino que cada día podamos buscar más del Señor para ir moldeando esas áreas débiles de nuestra vida, permitir al Señor que como Gran Alfarero pueda realizar una obra maestra en nosotros.

No nos confiemos, nuestros deseos son engañosos y en cualquier momento la vulnerabilidad puede asomar, sino que vivamos cada día cultivando una vida continua de adoración, de oración, de lectura de su Palabra, de comunión intima y relación personal con el Señor, seamos amigos de Dios, vivimos cerca de Él y aprendamos a depositar nuestras debilidades en El.

Si algo tenemos que reconocer es que todos somos vulnerables al pecado por naturaleza, pero que Cristo quiere que luchemos cada día por intentar agradarlo en todas las áreas de nuestra vida.

Pueda que seamos vulnerables, pero en Cristo podemos salir adelante, así que:
¡No te rindas!

Autor: Enrique Monterroza
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Devocionales Cristianos – No pase por alto las bendiciones

Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria. – 2 Corintios 4:17

Es fácil poner los ojos espirituales solo en los problemas de la vida y pasar por alto las bendiciones. Como resultado, terminamos sufriendo en situaciones en las cuales deberíamos regocijarnos.

Permítame explicarle lo que quiero decir. No hace mucho tiempo, este ministerio estaba haciendo frente a grandes presiones económicas. Me levanté en fe contra ellas. Luché contra ellas con la Palabra y en oración.

Lo que no entendí fue que, durante ese tiempo en que los problemas parecían tan grandes, las bendiciones eran aún mayores. Este ministerio estaba extendiéndose más, ministrando a más gente, escribiendo más cartas, sacando a luz más publicaciones y enviando cintas de enseñanzas como nunca antes.

Era un tiempo sin igual; era tiempo para regocijarse. Pero no me di cuenta de ello por estar tan ocupado pensando en los problemas. Tenía la visión tan estrecha que lo único que podía ver era la presión. Pasé por tiempos difíciles cuando debí haber estado proclamando la victoria.

Pero gracias a Dios, Él me despertó antes de que todo acabara. Me despertó a las bendiciones y me recordó que los problemas son temporales y que pueden cambiar, pero que Dios y su Palabra de victoria nunca cambian.

Si usted está pasando por tiempos difíciles, despierte a las bendiciones que hay a su alrededor. Usted será mucho más eficiente al hacer frente a los problemas si le da a Dios la gloria por las soluciones que Él ya ha provisto. Quite sus ojos del problema y mire alrededor; y muy pronto estará proclamando la victoria.

Escritura Devocional para Leer : Salmo 13

Kenneth Copeland
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sábado, 17 de julio de 2010

Danilo Montero - Yo Confio


Tendrás confianza, porque hay esperanza; Mirarás alrededor, y dormirás seguro. Te acostarás, y no habrá quien te espante; Y muchos suplicarán tu favor.
Job 11:18-19
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Rapto de la Iglesia



Es un muy buen video que nos llama a desperdad y vivir a la expectativa que Jesús puede regresar en cualquier momento.
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jueves, 8 de julio de 2010

Jesus Adrian Romero - Cuenta Conmigo



Después oí la voz del Señor, que decía:
¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?
Entonces respondí yo:
Heme aquí, envíame a mí.
Isaias 6:8
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Kairos New - Mi Amor Por Ti



Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,
aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).
Juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,
para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús,
porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.
No por obras, para que nadie se gloríe.
Efesios 2:4-9.
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miércoles, 7 de julio de 2010

Somos verdaderamente Ricos


Reflexiones – ¡Somos Verdaderamente Ricos!
“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios” (1 Juan 3:1).

El nuevo coche del pastor tuvo problemas después del culto de la noche. En la mañana siguiente, consiguió llevar el coche hasta una mecanica para ser arreglado. “Espero que usted no me cobre mucho por el reparo”, dijo el pastor al mecánico. “Al final, yo soy un pastor pobre”. “Yo sé”, contestó el mecánico, “oí su pregadicación ayer”.

Nuestra ilustración de hoy nos muestra una pequeña anécdota.
Sin embargo, ¿no estaríamos nosotros incluidos en la misma realidad? ¿hasta que punto ha sido “pobre” nuestro testimonio? ¿Acaso no ha sido “pobre” nuestra relación con el Señor? ¿No ha sido insignificante nuestro envolvimiento con las cosas de Dios?

Decimos que somos cristianos y que Cristo habita en nuestros corazones, pero, nuestro compromiso ha sido muy pobre.
Decimos que el amor de Cristo está en nosotros, pero, en la práctica, nuestro amor también es muy pobre. Nuestra asistencia a los cultos es pobre y nuestra disposición para las actividades evangelísticas es aún más pobre.
Debíamos ser “luz” pero estamos apagados, debíamos, como la “sal” dar sabor al mundo, pero somos completamente insípidos, debíamos proclamar la alegría de ser uno salvo en Cristo, pero, estamos cada vez más callados.

Como hijos del Dios de la gloria somos ricos, pero, nos presentamos en trapos rotos cual si fuésemos las más pobres de las criaturas. Nuestras vestíduras deberían ser coloridas, llenas de luces, brillantes, fulgurantes, pero nuestra pobreza espiritual muestra una apariencia diferente.

No podemos aceptar eso. ¡Debemos reaccionar! Debemos mirar para lo alto, para el Señor de los señores, para el Rey de los reyes, y asumir nuestra riqueza de bendiciones.

Abandonemos las murmuraciones, el pesimismo, el conformismo, la desesperanza. ¡Levantemos nuestras cabezas! Somos victoriosos, somos herederos de los Cielos, somos hijos de Dios… ¡somos ricos!
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