lunes, 27 de diciembre de 2010

Siguiendo la estrella


"Por ese tiempo, algunos sabios de países del oriente llegaron a Jerusalén y preguntaron: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Vimos su estrella mientras salía y hemos venido a adorarlo" Mateo 2:1b, 2 (Nueva Traducción Viviente)

Toda una travesía fue la que realizaron estos sabios que debieron haber recorrido más o menos unos mil kilómetros para llegar a Palestina en una incansable búsqueda por hallar a un nuevo rey. El viaje se sostuvo no con una guía turística para guiarse, sino como producto de un concienzudo estudio de la posición de los astros, los que les llevó a seguir una "estrella", por cierto la etimología de la palabra "sabios", en griego "magoi", era la palabra con que se denominaba a la casta de sacerdotes persas y babilonios que se dedicaban al estudio de la astronomía y de la astrología. (No han faltado los que han declarado que este relato bíblico es sólo ficción, para ellos les remito a http://nomasloques.wordpress.com/2009/12/27/el-nacimiento-de-jesus-los-sabios-del-oriente/ )
Los sabios se han propuesto con determinación encontrar al Rey que ha nacido con el firme propósito de adorarle. Sí, es precisamente eso lo que ellos declaran en la corte de Herodes, vienen para rendir tributo, honor, reverenciar, exaltar, reconocer, manifestar amor a este nuevo rey -el Rey del Universo, el más excelso y sublime de toso los reyes de la tierra.

Siguieron una estrella para encontrar al causante de ella y una vez hallado rendir sus vidas reconociéndole y venerándole como un rey lo merece.

Cuánto dista esta actitud de la que encontramos hoy por hoy. Ellos le buscaban intensamente con anhelo, hoy no se le toma mucho en cuenta; ellos lo buscaban para adorarle, hoy se le busca sólo para pedirle; ellos le buscaban para hacer entrega de sus presentes, hoy se le procura sólo para recibir algún tipo de beneficio como salud, mejoras salariales, excelentes resultados académicos, etc...

Ellos sacrificaron su tiempo, depusieron sus intereses personales, dejaron lo que tenían con el fin de seguir la estrella y encontrar al Rey. No siguieron sus ideas ni sus caprichosos para hacerse famosos por el descubrimiento; en total obediencia y sujeción seguían la estrella de Jesucristo.

Hoy muchos siguen "estrellas", pero con el fin de hacer su propio camino, no hay negación personal, no existe sacrificio, no hay disposición de servicio ni de entrega, avanzan buscando su propia gloria y fama. Muchos en esta sociedad, incluso en la Iglesia Cristiana, declaran seguir la voluntad de Dios buscando su propio enriquecimiento y éxito, procurando ser conocidos y respetados. En este empeño de ser poseedores de la verdad, argumentando que siguen lo que Dios les ha trazado, han arrastrado consigo a muchos que inocentemente han caído en sus redes.

Muchas estrellas brillan a nuestro alrededor, pero es necesario reconocer cual brilla verdaderamente de parte del Señor Jesucristo y cuáles son encendidas por intenciones personales, egoísmos, actitudes partidistas, ideas preconcebidas, etc. Es urgente que hoy y no mañana, volvamos la mirada a la verdadera estrella: a Jesucristo mismo y le sigamos obedientes y sumisos.

Todo aquel que le sigue, nunca y bajo ningún pretexto actuará contrario a Su palabra.
Autor: Escriba Diligente
CHILE