lunes, 27 de diciembre de 2010

Pan de Verdad


"Jesús nació en Belén de Judea" Mateo 2:1a (Traducción en lenguaje actual)

En una zapatería hallamos el universo variado el calzado confeccionado de diferente material, color y modelo; del mismo modo en una marisquería encontramos gran variedad de pescados y mariscos; lo mismo sucede si visitamos una frutería, lugar dónde sin duda alguna, los distintos tipos de frutos y verduras abundan -manzanas, kiwis, peras, sandías, duraznos, uvas, lechugas, tomates, col, acelgas, en fin el listado sería muy largo. Todos y cada uno de estos lugares posee en sí lo que compete a su área.

Al igual que los libros son parte de una librería - Jesús, el Señor no podría haber nacido en otro lugar, la profecía anunciaba que el Mesías nacería del linaje del rey David y saldría del pequeño poblado de la provincia de Judea, llamado Belén, cuyo significado simplemente es "casa del pan".

He aquí el punto principal, Jesucristo, el Salvador, nació en el lugar donde le es propio; Él mismo exclamaría ante toda la multitud que le seguía "yo soy el pan de vida".

¿De dónde proviene el pan sino de una panadería o amasandería?

Este "pan de vida", no podía sino irrumpir en el mundo precisamente desde la "casa del pan". El pan del cielo ha venido a la tierra para saciar el hambre espiritual de todos cuántos vienen a Él. Jesús no queda retenido en esa pequeña aldea sino más bien que esa es la "panadería" de donde sale para ser distribuido por el mundo entero.

Algunos han adornado este "pan" con un envoltorio de colores que impide verlo tal y cual como es; otros lo han presentado como un "pan añejo" que no tiene mayor validez en este tiempo. No han faltado los que han agregado azucar y frutos en este "pan" para mostrar que es un pan dulce que sirve sólo para los niños.
También están los más osados que definitivamente ha dejado de lado este "pan" reemplazándolo por otros más refinados y dietéticos (a eso le pusieron por nombre "religión")

Y tu y yo, ¿dejaremos de lado el pan de vida, nacido en Belén? ¿mantendremos nuestras nuestras almas habrientas por el solo hecho que este "pan" no es muy atractivo?

Reflexionemos... hoy más que nunca es preciso que nuestra alma, nuestro ser interior se alimente, se nutra. Los regalos, el árbol, la gran cena dejarán de ser y la fecha pasará, pero tu alma necesita alimento de verdad y sólo en Jesucristo, el pan de vida nacido en Belén, "casa del pan", puede y quiere suplir esa hambre interna que pide a gritos ser saciada. es hora de acudir a Él y clamando de corazón con un ruego sincero pedirle que llene nuestro ser y que nos sacie con Su presencia.
Lo bueno de este "pan" es que permanece fresco las veinticuatro horas del día y cada semana del año.
Autor: Escriba Diligente - Chile