jueves, 23 de diciembre de 2010

Jesús el docente

Hola a todos, nos ha llegado por medio de correo electronico un articulo muy bueno de parte de nuestro hermano en la Fe Cesar de Colombia, nos conocio a traves de Google y este es su Blog personal: http://jesuselmensajero.obolog.com
 
Anoche reflexionando sobre Jesús y su mensaje y no sobre el mensajero, encontraba una respuesta a su carácter, mejor descrito en Marcos 1:40-45 y la curación del leproso. En estos años de experiencia como docente, entendí el espíritu de profesor que tenía Jesús y su mal carácter que encontraba en algunas situaciones en las que veía la poca fe de algunos o la reacción irónica a preguntas sobre quien era él y su misión en la tierra. Haciendo lo mismo decidí explicármelo con la siguiente parábola:

Trabajo para el área de matemáticas donde tengo un compañero reconocido por su fuerte carácter ante los estudiantes y que además es vecino mío y tengo la oportunidad de intercambiar ideas constantemente cuando vamos hacia el colegio. Imagino a Cesar de ida a un salón de clase a dictar una de sus “temerosas clases” a nivel de noveno por ejemplo, seguido de algunos de sus prospectos a discípulos que le van cuestionando sobre la sucesión numérica de Fibonacci –de sus temas favoritos- y es asaltado por un estudiante de un grado inferior, digamos 6, que le pregunta afanado cual es la raíz cuadrada de 16 o que si 7 es un número primo, imagino por un segundo el silencio y la mirada de Cesar a este mal estudiante – mal pues debería de saber la solución- y la respuesta inmediata que cualquier docente haría, sería del todo llena de ironía, “ha estas alturas y usted preguntando estas cosas” y como va deprisa y un poco en su contra decide hacerle el milagro ! y le da la respuesta diciéndole aprenda y no le diga a nadie, pero eso si, dígale a su profesora de matemáticas que le enseñe lo que tiene que aprender.

Ahora bien imaginemos a este mal estudiante llegando a su clase luciéndose ante todos sus compañeros con la tarea hecha y donde la profesora no esperaba nada de él. La profesora atónita, inmediatamente le dirá “ y ese milagro”.

Antes de analizar esta pequeña parábola citaré literal mente este pasaje:

Marcos 1,40-45
En aquel tiempo, 40 se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas:
- Si quieres, puedes limpiarme.
41Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo:
- Quiero: queda limpio.
42La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio.
43Él lo despidió, encargándole severamente:
- 44No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.
45Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

Es importante anotar que en algunas versiones de la Biblia suavizan la traducción para darle un carácter más tierno al texto como: encargándole severamente. En mi Biblia traduce literal mente de las lenguas originales: Y amonestándole severamente, del griego: εμβριμησαμενος.= orden de forma estricta.

Ahora bien dejando de un lado la compasión de Jesús por el leproso, debemos preguntarnos si esa ironía que se manifiesta en los evangelios obedece al afán de querer enseñarnos por el debido proceso de entender su palabra, buscad y hallareis, y no pretender andar por la vida pidiendo milagros y resolver las catástrofes de esta humanidad apunta de toques divinos sin pasar por el proceso de la compasión, caridad y solidaridad. Creo que en todos los casos hay que hacer bien la tarea.