martes, 1 de junio de 2010

Elias, la gran prueba de Fuego

La llegada de Ellías a la mitad del reinado de Ajab es fulminante y específica creando gran malestar en esta gente que adoraban dioses falsos. El profeta fue al grano replicándole a Ajab: ” 1 Reyes 17:1-”Vive Yavé, Dios de Israel, a quien sirvo, que en estos dos años no habrá lluvia ni rocío si yo no lo ordeno”. Ellías natural de Tesbis de Calad tendría una fuerte lucha por reavivar el culto de Yavé en Israel ante el dios cananeo Baal. Otra vez el pueblo de Israel andaba por mal camino, el rey Ajab que había rendido culto a Yavé al menos al pricipio cometió el error de desposarse con Jezabel, hija de Etbal, rey de Sidón que el mismo rendía culto a Baal.

Con este evento afianzaba sus vínculos con los poderosos fenicios del norte y reflejaba la composición de los seguidores de Ajab, la mayoría de ellos israelitas pero también muchos cananeos. Por su parte Jezabel no tardó tiempo y aprovechó su posición de reina para instar la adoración del dios Baal, dios de la lluvia y la fertilización. Sin embargo, esta mujer fue más allá aniquilando a los profetas de Yavé y reemplazándolos con profetas de Baal debido a su gran devoción por este. Pero ella no se imaginaba la gran sequía que estaba por venir sobre Israel por dicha acción, unos comentan que duro un año y otros coinciden en que fueron tres.El rey Ajab al ver lo que ocurría comenzó a buscar a Elías intensamente, lo llamaba “el azote de Israel”, no obstante, la busqueda se acabó cuando el mismo Jehova le comenta a Elías que se presente ante el rey Ajab.

En presencia del rey el profeta de Dios le comunica sin temor ninguno que el único culpable de la desdicha de Israel era el mismo por rendirle culto a Baal. Dentro de la misma conversación Elías desafía a librar una contienda entre los profetas de ambos dioses nada más y nada menos en el monte Carmelo ante la presencia del pueblo. Ya en pleno monte para el desafío Elías se topa con 450 profetas de Baal y unos 400 de la diosa Asera. Elías toma la palabra para cuestionar al pueblo que los cultos de Yavé y Jehová eran incompatibles y les replica: “Hasta cuando vais a andar cojeando de las dos piernas, si Yavé es Dios, seguid a Yavé, y si lo es Baal, seguid a Baal, todos quedaron mudos ante las palabras de Elías. Ahora, solamente quedaba el reto para que este fuera el responsable y testigo del camino a que tomar.

Se empezaron a hacer los preparativos, se usaron dos montones de leña para el sacrificio, uno para Baal y el otro para Yavé, me imagino a la gente callados mirando lo que ocurría. Cada profeta invocaría su dios y el que respondiera con fuego ese sería el dios verdadero. El pueblo vería con sus propios ojos una manifestación directa de la Divinidad y no tendrían que elegir partiendo de mitos antiguos ni de historias de sus antepasados, esto era en vivo. Los profetas de Baal fueron los primeros en invocar a su dios, Elías seguro de sí mismo no los apresuró y los dejó que trabajaran en lo suyo eperando horas y horas a que Baal se presentara. Al ver que no ocurría nada los profetas de Baal estaban desesperados y comenzaron a gritar: “Baal respóndenos…. pero, no se oía voz alguna ni a nadie. Ya era mediodía y Baal al parecer se fue de vacaciones, se había dormido o estaba en metido en algún negocio.

Los profetas Baales ya no sabían ni que hacer y en un último chance para que su dios los escuchara se cortaron sus carnes con un cuchillo, peroooooooo, nacarile del oriente, no se escuchó nada, Baal era un dios impostor. Por su parte Elías estaba tranquilo y confiado, al anochecer le tocó su turno, le dijo al grupo, amiguitos acerquensen que les voy a dar una sorpresita, levantó el altar a Yavé con 12 piedras que simbolizaban las 12 tribus de Israel. De esta manera descuartizaron al novillo que iba a ser sacrificado y lo colocaron sobre las piedras y la leña, en tres ocasiones mojaron con agua la ofrenda y el altar. Todos los que miraban las acciones de Elías pensaban, que tipo más loco, eso no prendería ni en 100 años, no obstante, el hombre de Dios para sus adentros decía: “jajajajajajaja” preparensen para el gran incendio que iluminara este monte.

Todo estaba preparado y Elías muy tranquilo hacía sus preparativos, sin exaltarse ni desangrarse como los profetas baales, llegó el momento de la invocación pidiendole a Yavé, Dios de Abraham, Isacc y Jacob que respondiera, vamos a 1 Reyes 18:37 y tener una idea clara de lo que aconteció: “Para que sepa este pueblo que Tú eres Yavé, el verdadero Dios y convierta su corazón”. Amigo lector terminando estas palabras el Monte Carmelo fue iluminado por un fuego abrazador que por poco Elías tiene que enviar a buscar los bomberos.

Todo lo que estaba en la ofrenda se consumió y Dios tocó el corazón de todos los presentes que exclamaron: “Yavé es Dios” “Yave es Dios”. Pero la suerte de los profetas baales no fue la misma, Elías los condenó a muerte, iban a ser prendidos y ejecutados sin que el rey Ajab pudiera intervenir, sentencia establecida por la Ley en el Libro de Exodo para los falsos profetas. Baal el dios de la tormenta había sido vencido, la sequía acabó y Yavé envió las lluvias nuevamente, no obstante, a pesar de esta gran victoria contra el dios Baal el pueblo de Israel posteriormente volvió a incurrir en la adoración de otros dioses.


Edwin Kako Vazquez
Escritor e Historiador